Templo expiatorio de la Sagrada Familia

Historia

Un templo en el Ensanche barcelonés

Un ilustrado impresor barcelonés, Josep Bocabella, muy devoto de San José, fundó en l866 una Asociación para promover el culto al Santo y a la Sagrada Familia. Por aquel entonces (1870) el Vaticano declaró a San José patrono de la Iglesia universal y Bocabella y otros asociados decidieron elevar un templo a la Sagrada Familia, para lo cual adquirieron un extenso solar en el Ensanche barcelonés (una manzana del plan urbanístico Cerdá), que estaba entonces en pleno crecimiento. Encargaron la construcción del templo al arquitecto Francesc Villar, que hizo un proyecto en estilo neogótico, en el que se incluía una gran cripta, por la que comenzaron las obras. Por disidencias con otro arquitecto de gran fama en Barcelona, Joan Martorell, Villar presentó la dimisión y las obras fueron entonces encargadas (1883) a Antoni Gaudí, discípulo de Martorell, que ya era conocido por algunas obras de gran originalidad.

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