Cartagineses

Introcción

Los orígenes

Es conocida, muy en especial, la historia de Cartago por los escritos de los griegos y latinos. La arqueología apenas nos ha proporcionado un texto verdaderamente histórico (el idioma semítico de los cartagineses se escribía mediante un alfabeto de tipo fenicio). Según la leyenda, Dido (también llamada Elisa), hija del rey de Tiro, Mattán (¿o Mutto?), ante la ambición de su hermano Pigmalión, huyó de Tiro con un grupo de fenicios y, después de una escala en Chipre, desembarcó en la costa africana, en un lugar donde ya debía de existir un establecimiento fenicio rudimentario, a pocos kilómetros de otra colonia fenicia: Utica. Dido bautizó esta lugar con el nombre de Qart-Hadash (en fenicio, "ciudad nueva"), de donde procede el nombre de Cartago. Se cuenta que el jefe de los indígenas del lugar (sin duda, bereberes) le había prometido tantas tierras como cupieran en la piel de un buey. Pero Dido, como astuta fenicia que era, cortó la piel del buey en tiras muy delgadas e hizo circundar con ellas un terreno extenso, en el que edificó la ciudad. Tiempo después se arrojó a una hoguera y pereció por no ceder a las solicitudes de un tal Jarbas, rey de Getulia, que quería hacerla su esposa.
Con la ayuda oficial de Tiro, la colonia fenicia prosperó rápìdamente. Cuando la metrópoli desapareció bajo los ataques de asirios y persas, Cartago fue la ciudad líder del mundo fenicio occidental. A su vez fundó una importante colonia en el siglo VII (Ibiza), e instaló factorías en Sicilia, en Cerdeña y en todo el Mediterráneo.

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