1890 La dimisión de Bismarck

Introducción

Bismarck abandona Berlin tras su dimision.

En el reparto del mundo al que se entregan las grandes potencias a finales del siglo XIX, un grupo reducido de ellas —Gran Bretaña, Alemania, Francia— impone la fuerza de sus ejércitos y de su economía a otros paí-ses que, si en algún tiempo pisaron fuerte en la política internacional, representan ya muy poco en la era del capitalismo. Portugal es uno de ellos: dueno todavía de un extenso imperio colonial que se remonta al siglo XV, permanece ahora estancado, prisionero de unas relaciones agrarias arcaicas y de un lento desarrollo industrial. Su vida política es tormentosa y recuerda a la de su vecino espanol, el otro gran imperio en decadencia, que no consigue actualizar sus instituciones de gobierno, en consonancia con los tiempos económicos que corren. Y a pesar de ello, la sociedad geográfica de Lisboa anima a su monarca, el rey reformador Luis I, a no perder el tren del reparto colonial y a hacer valer al resto de los europeos los derechos Portugueses en Africa. Diversas expediciones salen de Angola y Mozambique hacia el interior del continente, con la intentión de unir por tierra las dos grandes colonias, pero el proyecto choca muy pronto con los intereses del rey belga Leopoldo II, en el Congo, y sobre todo con los del explorador britá-nico Cecil Rhodes.

Este sitio web utiliza cookies, propias y de terceros con la finalidad de obtener información estadística en base a los datos de navegación. Si continúa navegando, se entiende que acepta su uso y en caso de no aceptar su instalación deberá visitar el apartado de información, donde le explicamos la forma de eliminarlas o rechazarlas.
Aceptar | Más información